Tensión entre Japón y China no disminuye

English: Aerial Photo of Kubajima of Senkaku I...

La decisión tomada por el Gobierno de Japón durante septiembre de 2012 de comprar tres islas deshabitadas (denominadas Senkaku por los japoneses y Diaoyu por los chinos) situadas en una zona del Mar de China Oriental que posiblemente cuenta con importantes recursos energéticos, desencadenó una complicada y potencialmente peligrosa crisis que aún no tiene resolución.

La acción desató protestas en docenas de ciudades chinas y tuvo un efecto negativo en la economía japonesa, que ya se encontraba débil debido a sus bajas exportaciones y a las duras consecuencias del desastre nuclear y el tsunami que vivieron en marzo de 2011. Las manifestaciones y la violencia desatada en contra de las compañías japonesas con operaciones en China, obligaron a muchas de ellas cerrar temporalmente sus operaciones.

Durante octubre, el ex primer ministro Yoshihiko Noda –fue reemplazado por Shinzo Abe tras las elecciones de diciembre de 2012 –reconoció que intentar solucionar la crisis sería conveniente tanto para los japoneses como para los chinos. Pese a esto, el premier japonés aseguró que la soberanía nipona de las islas no es negociable.

“Está muy claro que no hay problemas de territorio como tales. Por lo tanto, no puede haber ningún reclamo, lo que significaría volver al punto de partida. Lo tengo que decir claramente,” señaló Noda.

China no está de acuerdo. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hong Lei, señaló que “se trata de una violación grave a la soberanía territorial de China y el gobierno chino ha presentado una queja severa y protestas enérgicas ante la parte japonesa.”

Un poco de historia

El archipiélago de Las Islas Senkaku está formado por cinco islas –cuyos tamaños varían entre 0.3 km2 y 4.3 km2 –y tres pequeñas rocas. Aunque los chinos claman que descubrieron y tomaron control sobre estas islas durante el siglo XIV, Japón se apoderó de ellas tras la guerra entre la Dinastía Qing de China y el incipiente imperio de Japón, que obligó a los chinos ceder Taiwán y estas islas en 1895.

Alrededor de 1900, el empresario japonés Koga Tatsushirō desarrolló una planta de procesamiento de bonitos en las islas. Las islas han permanecido desiertas desde que el negoció fracasó en 1940.

Después de que la rendición de Japón terminara la Segunda Guerra Mundial, el gobierno japonés cedió las islas a los Estados Unidos. Este país las administró hasta 1971, año en el que le devolvieron los derechos administrativos a Japón. Desde esa época, y luego de que unos estudios indicaran que podían haber lucrativas reservas de gas alrededor de las islas, éstas también han sido clamadas por China y Taiwán.

Durante la década de los ’70, el hijo de Tatsushirō vendió cuatro islas a la familia Kurihara. Entre 2002 y 2012, esta familia arrendó sus islas al gobierno japonés por cerca de 300 mil dólares al año. El 11 de septiembre de 2012, el gobierno nacionalizó su control sobre las islas al comprar tres de ellas en más de 20 millones de dólares.

Consecuencias Económicas

Las empresas del sector automotriz se encontraron entre las más dañadas por las revueltas anti-japonesas. Toyota, Honda y Nissan, entre otras, declararon daños a sus propiedades y operaciones.

Compañías electrónicas como Panasonic y Sony señalaron que esperaban perder US$ 1.300 millones y US$ 375 millones, respectivamente, durante el año. La aerolínea All Nippon Airways esperaba perder US$ 375 millones porque muchas agencias de viaje chinas cancelaron sus tours a Japón.

El hecho de que China y Japón son la segunda y tercera potencia económica mundial, respectivamente, y que en conjunto generan el 20% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, acentúa la importancia y las implicaciones de esta disputa.

El comercio entre Japón y China alcanzó los $US 340 mil millones en 2011. Si la disputa llegara a originar barreras comerciales entre ambos países, la situación sería más desfavorable para Japón ya que China representa el 19% del total de su comercio internacional. Sin embargo, dado que el 30% del PIB de China depende de sus exportaciones, la situación también sería negativa para ellos. Por otro lado, las exportaciones sólo representan el 15% del PIB de Japón.

Conclusión

En vez de disminuir, el conflicto ha escalado durante los últimos días. La semana pasada, los chinos enviaron un avión de vigilancia a volar cerca de las islas. Los japoneses respondieron enviando aviones caza F-15 al área. Los chinos “contrarrestaron” la acción japonesa enviando sus propios aviones caza.

Pese a los intereses económicos que unen a ambos países, estas acciones aumentan el riesgo de un accidento aéreo que pudiera traer como consecuencia un conflicto armado.

Kurt M. Campbell, el subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asia Pacífico, estuvo en Tokio hace algunos días intentando obtener un mayor acercamiento entre China y Japón. Washington teme que un conflicto militar entre ambos países involucre a los Estados Unidos, que merced a un tratado de seguridad conjunto, está obligado a defender a Japón en caso de que el país asiático fuera atacado. A pesar de los esfuerzos, las señalas iniciales no se ven particularmente prometedoras.

Patrick Thelen

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Comments

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